Ayer me merendé las tangencias y hoy tengo para comer cónica…
Bah tangencias pensarán algunos. Pues para alguien como yo, que se deja llevar hacia la orilla por las olas o deja que la engullan, eso no ha sido fácil.
Si yo ya sé que la casualidad no existe, pero es que en el dibujo técnico alcanza su máxima expresión. Aquí no existe el azar, todo está bien calculado. Y que decir de los números. Hay personas capaces de jugar con ellos con facilidad y rapidez. Yo me atraganto como con ese odioso plato que te obligan a comer y se te hace una pesada bola dando vueltas por la boca como en un centrifugado.Y me bloqueo y miro la pared masticando los números cada vez más enredados y secos.
Cuando acabo y salgo a la calle escupo esa bola y miro hacia el cielo. Pero mi visión , lejos de ser un registro mecánico, se me asemeja una caótica invención. Una pequeña parte del garabato infinito que fluye por mi cabeza. Pero es hora de volver a casa, así que bajo la cabeza hacia el asfalto y encamino mis pasos rumbo a mi pequeña madriguera.



