Actuo en base a unos parámetros, que hacen que parezca
que soy capaz de amar, de sentir pena en el fondo de alma.
Pese a no poseerla.
“Tienes un gran corazón”
me pregunto quien inventó esa expresión,
quien dio alas a ese musculo, a ese trozo de carne.
Hay otro lugar que simula todo, que me produce felicidad
con amplias dosis de endorfinas.
Cuando las palabras de alguien cercano me duelen,
noto ese cosquilleo detras de los ojos,
me lamento de ser tan debil,
y busco el por qué de sus palabras;
detrás de todo solo hay más dolor.



