Si algo te da una patada
puedes ver hasta el culo de Dios,
o su cara en tu tostada de el desayuno.
Yo veo a una enorme y verde lagartija
que se mete por mi arrugada ropa
y se queda pegada a mi espalda
con sus patas acabadas en redondas ventosas.
Y la gente piensa en voz alta,
ríe siempre con la misma sonoridad,
no dirige sus pasos a un lugar concreto,
deja que su tiempo se escurra por la alcantarilla.
Ya no se si prefiero estar despierta o soñar,
y me repito continuamente: que no, que no, que no….



