Arwassa Blog
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En mi cuarto siempre han habido muchas cajas, debe ser un comportamiento que se repite en otras partes de la galaxia:
Separar, ordenar, clasificar…

Puedo decir con la cabeza bien alta que tengo una llena de plastidecors , que han ido llegando de 12 en 12 y ahí siguen sin ser tocados desde hace años. Son una especie estable y colorida.

Luego está la caja de los cables, de un tamaño considerablemente mayor que la anterior. Ahí han ido añadiéndose los cables de los distintos aparatos que he ido comprando. A veces el artefacto en sí fallece y el cable sigue ahí, viudo y triste. También es cierto que aparecen cables que no sabes que cojines son, así que he llegado a la conclusión de que son una especie que a veces se reproduce. (ya me parecía a mi que se enredaban con extrema facilidad.)

Y la caja más entrañable. La caja sin tapa. La principal característica de este ser es el caos. (Y yo soy un ser que ama el orden, aunque no soy correspondida.)

Cada cierto tiempo llega una caja sin tapa, siempre ha sido asi y siempre lo será por los siglos de los siglos. Llega y se queda quieta y vacia en cualquier sitio. Y mágicamente empieza a llenarse de la fauna más variada; monedas, pilas, clips, caramelos, muñequitos del kinder, tapas de cosas destapadas, notas encriptadas y trozos de cosas sin definir.

 
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